PÁJARO DE CHINA

miércoles, 9 de febrero de 2011

VOZ DE ADÈLE H.






El agua corroe mis pulmones,
de Guernesey a Nova Scotia,
de Nova Scotia a Barbados.
Para librarme de la sombra de un hombre.
Para entregarme a otro que jamás
me querrá a su lado.
Salto a la soga sobre el mar
para soltarme de la soga de mi padre.
Me ultrajo y me degrado para ser querida.
Compro fajos y fajos de papel
para escribir mis diarios.
Me desfiguro para ser reconocida.

Decidí convertirme en la hija exiliada,
en busca de una pasión más alta que la literatura.
Convertida en la carne de una elección enajenada,
no puedo ser más sucia ni más pura.
Me humillo en una historia carcelaria
transformada en una cacería.
Soy la posesa que envía cartas incendiarias
a un mediocre oficial de artillería.
La que adopta apellidos ficticios
para escapar de un peso que la puede ahogar.
Soy la vergüenza de toda mi familia.
La novia imaginaria sin hogar.
Lo espío, lo sigo, lo acorralo.
Le envío una triste prostituta de regalo.
(Va detrás de una idea del amor.
Su elegido podría ser cualquiera).
En mi elección me va la vida entera,
mientras el agua avanza sobre mí.

Aquí está la exquisita demente de Halifax,
la chica más hermosa que Balzac conociera.
Lo arriesgo todo en el lugar equivocado.
Echo alcohol en la herida y no hay un límite
que pueda detener esta carrera.
Crucé el mar para contar en carne viva
la más intensa página de amor jamás contada.
(La amante desatada desvaría).
Aquí va la vagabunda envuelta en trapos,
la furibunda guía de una corte de perros.
Mi barca lentamente se da vuelta,
como la barca en la que cruzaba el Sena
mi adorada y prudente hermana Léopoldine.
Lo suyo fue accidente,
lo mío una escalada de incidentes
a los que me arrojé sin saber medir.
Ahora me ahogo.
Me levantan, me sacuden, me devuelven
al orden paternal del que me fui.

Ésta es la hija perdida y desclasada.
La que golpeó a la puerta clausurada.
La mitad de mi vida me costó la restante.
(En el asilo no tuvo visitantes).
Cuando parezca muerta,
un tal François Truffaut
practicará el boca a boca
con la dulcísima flor negra que mordí. 




(incluido en Rehenes, inédito) 





7 comentarios:

  1. "Una historia como no hay otra igual", o quizás si, recuerdas Rompiendo las olas (Breaking the Waves) que sacrificio, que amor, que generosidad. Un Relato sobre Adele H que has parido de forma preciosa, concisa y pertubadora, podrías hacerlo con más peliculas.Un beso.

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  2. Linda noches ..

    El post una maravilla, un placer venir a saludarte y desearte bellos sueños..

    Gracias por tu visita.. besitos

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  3. Tanto tiempo sin pasarme por aquí y casualmente, hace solo unas horas hablaba con un amigo sobre el cine de Truffaut.
    Le gustará tu entrada.
    Besos

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  4. Enamorándote y persiguiendo el amor. Luchando locamente por conseguirlo. Ese amor será la perdición.

    "Me ultrajo y me degrado para ser querida"

    "Salto a la soga sobre el mar"

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  5. Hace poco volví a ver la película, intensa y triste. Ese amor no correspondido que la lleva a perder toda su identidad hasta llegar a la locura.
    Tu poema revive la emoción de la película con intensidad.
    Abrazos.

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