PÁJARO DE CHINA

viernes, 29 de mayo de 2015

EL PALISTA CHINO (XI-XV)






XI.

El palista me mira pero no me ve.
Yo no quito mis ojos del palista.
Mis ojos no son palo ni son red.
Mis ojos registran sin intervenir.
Mis ojos,
amanuenses de lo efímero.


XII.

La dicha de estar al costado,
el don de ser prescindible.
Del palo y el palista, soy testigo.
Podría entrar en el sueño dulcemente,
el palo y el palista seguirían sin mí.


XIII.

El palista se agazapa,
gira en torno al palo, entra en calor.
Comienza a trepar el palo desde el piso.
No hay asalto al palo sin preparación.
El palista se entrena desde hace siglos.
La nieve de la gran glaciación cubría la tierra.
El palista llevaba una gorra de piel, de piel de foca.


XIV.

Estas son las cosas que nunca le diré.


XV.

El palista se hace pequeño y suave,
como un niño.
Se aligera y se vacía,
como un pájaro.
El peso derrumba el número.



(El palista chino, en construcción)






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