PÁJARO DE CHINA

jueves, 16 de julio de 2009

CAN'T TAKE YOU OUT OF MY HEAD

Ellos no me vieron. Pero yo estaba ahí. Por nada del mundo me lo iba a perder. Parafraseando al memorable Gatica en su saludo a Perón, dos potencias se saludaban y yo quería por lo menos una foto. La foto se las debo porque el saludo fue telefónico pero tengo la crónica, que quedará indeleblemente impresa en mi memoria, abriéndose paso a los codazos con orgullos nacionales tales como el invento de la birome y el dulce de leche, el país de los cuatro climas, la avenida más ancha del mundo (la 9 de julio), la más larga (la Rivadavia), el cerro de los siete colores y el rompimiento del Glaciar Perito Moreno (que aprovecha para romperse, el muy turro, cuando uno se fue al baño). El le dijo más cosas, que Ella por pudor y discreción no comparte con el periodismo. Le dijo que nos tiene siempre en sus pensamientos y que no va a parar hasta subirse a uno de nuestros gloriosos bondis, cuyo fileteado está considerando ingresar al MOMA junto a los hierros de Regazzoni, y bajarse un par de porciones de muzza, de dorapa y acodado, en la barra de Güerrín, donde la de doble masa cotiza más alto que el barril de petróleo. Que no solo leyó a Borges y a Cortázar en la universidad, sino que recuerda de memoria y de corrido, sin repetir y sin soplar, "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", del gran maestro ciego que le arrima el bochín a Stevie Wonder, y quisiera buscar a la Maga por las callecitas de la ciudad, aun temiendo que le afanen a Rocamadour, dada la ola de inseguridad reinante. Dado que la cita recurrente de dichos maestros literarios ya nos tiene los huevos por el sopi, le confesó que también lee Olé y a veces hasta duerme con la camiseta de Boquita sponsoreada por Megatone, aunque está dispuesto a colaborar con la repartija de plasmas a Gimnasia.

Le batió que Michelle también admira sus valientes luchas, con la brocha de rimmel y las extensiones. Y que todos saben que Hillary, que no es ninguna Gílari, la copia. La copia, la muy yegua. Ya lo sospechábamos. Ella aprovechó para invitarlo (ay, picarona) no solo a Buenos Aires, que como todos sabemos es la París de Latinoamérica (pese a la generación de enanos nutricionales que se empeñan en abrir la boca solo para que les entren moscas), sino particularmente a El Calafate, su terruño. "Cuando vengas al Calafate, agarrate", le soltó, ya en confianza. Y El se derretía como un chocolate, Aguila (imperialista), y le susurraba el hit de Kylie cuyo título encabeza estas notas (de color, negro). Es verdad que quiere conocerla personalmente para hablar. Para aprender. Cómo se le puede regalar una elección a una oposición que profana vocalmente el cadáver de Freddy Mercury y cierra campaña al grito de "Votame, votate, alica, alicate", por ejemplo. Cómo se puede tener el bronce al alcance de la mano y dejarlo escapar, cuando bastaría gobernar para una legión de pobres (y acumular así no solo capital personal, sino también simbólico).

No me gusta este periodismo y la actual oposición política me da náuseas. Sartreanas y domésticas, de las que piden Reliverán a gritos. Pero hay momentos en que la autoestima reloaded de Cristina, a la que debería corrérsela por izquierda para cerrarle la boca, vira a pieza maestra del surrealismo. André Breton no ha muerto. Vive entre nosotros y lleva faldas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario